Juan Mónaco arrancó el duelo enfrentando a Thomas Berdych y aunque parecía imposible, pudo haberle ganado. Se había puesto dos sets a uno arriba, con parciales de 4-6, 6-2 y 6-2, pero Berdych se recuperó ganando por 6-3 el cuarto y 6-2 el quinto, quedándose con una victoria que estaba en los papeles, pero que le costó más de lo imaginado.
En segundo turno, Juan Martín Del Potro hizo su trabajo. No estaba Radek Stepanek enfrente, a quien el capitán Jaroslav Navratil prefirió reservar siendo conciente de que traía una molestia en su rodilla y de que era en vano arriesgarlo frente al mejor tenista argentino.
Ivo Minar fue quien salió a la cancha y el triunfo fue para la Torre de Tandil por 6-1, 6-3 Y 6-3.
El sábado, el dobles argentino estuvo conformado por José Acasuso y Leo Mayer, que perdieron con Berdych y Stepanek por 6-1, 6-4 y 6-3, un resultado previsible que lleva a lamentar una vez no contar con una dupla permanente y confiable para ganar el tercer punto de cada serie, que a veces, termina inclinando la balanza.
El domingo se vieron las caras los número uno de cada equipo, y Del Potro se hizo cargo. En un partido que ratifica su condición de Top Ten y su capacidad para jugar Copa Davis, le ganó por un triple 6-4 a Berdych.
Muchas críticas recibió el tandilense luego de su derrota en la final de Mar del Plata ante el español Feliciano López, pero con su actuación en Ostrava, Delpo demostró que aquella caída fue producto de una lesión y del desgaste por el que había sido hasta entonces su mejor año en el circuito.
Con la victoria ante Berdych, llevó su récord a 6 ganados -4 de ellos como visitante y sobre carpeta- y sólo 2 caídas, una la mencionada ante López y la otra contra Suecia en 2007.
Se definía todo en el quinto punto y allí Juan Mónaco perdió con Radek Stepanek por 7-6, 6-3 y 6-2.
En el primer parcial Mónaco sacó para ganar el set pero desperdició la chance. En el tiebreak empezó quebrando, pero volvió a dejar pasar el tren y Stepanek construyó desde allí una victoria contundente y que nunca vio peligrar, porque si bien Mónaco quebró el saque de su rival, jamás ratificó esas oportunidades y durante el juego le erró a la cancha en varias ocasiones.
Se puede perder un partido, sobre todo ante un tenista que jugaba de local, en una superficie que lo favorecía y que tiene mejor ranking. Pero Mónaco no demostró nivel de Copa Davis en este enfrentamiento, y cuando no se tiene nivel hay que apelar a la actitud, atributo que tampoco tuvo.
Queda como conclusión positiva que ante la ausencia de Nalbandian por lesión, Del Potro supo hacerse líder del conjunto y cumplió en la cancha su trabajo de ganar sus dos partidos, lo cual era vital para mantener las esperanzas.
Habrá que trabajar a futuro para que cuando Nalbandian vuelva a la actividad, si decide jugar nuevamente Copa Davis, se pueda armar un equipo con nuestros dos tenistas top –independientemente del ranking que tengan en ese entonces- sin que eso provoque roces internos por problemas de cartel.
Juan Payllalef
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